¡Levantemos la voz ante la impunidad!

En México vivimos en un estado de alerta constante, he leído incluso que medios de izquierda lo equiparan a un pánico similar al que viven personas que se encuentran en países en guerra.

¿México es un país es guerra? En la Ciudad de México nos han asegurado que no hay cárteles mientras en el resto del país se confirma que hay una “guerra contra el narco”. Y aquí en la ciudad, vemos crecer cada vez más la población en situación de calle, la violencia, los crímenes, los desaparecidos.

¿Ustedes no se sienten en estado de alerta? ¿No tienen miedo de salir a la calle o de que alguien entre a su casa? ¿Dónde estamos seguros? ¿En dónde están seguros nuestros hijos? Por lo menos en mi infancia si vivías un infierno en la casa en la escuela estabas seguro. En los últimos años han incrementado el número de denuncias de niños que han sufrido violencia en los colegios y no únicamente bullying, también abuso perpetrado por quienes se supone debería cuidarlos.

Se repite el discurso de que si nosotros educamos, no somos corruptos, hacemos buenos actos, la sociedad va a cambiar, todo va a cambiar. ¿El cambio está en uno mismo? ¿Ustedes que se encuentran al margen de todo lo podrido de la sociedad realmente han visto un cambio?

La diferencia entre un país en guerra y México es la resistencia, nosotros no nos estamos resistiendo, estamos minimizando, aceptando y convirtiendo todo en cifras, en estadísticas y no en nombres, en personas que han perecido a raíz de una batalla invisible contra la impunidad y la injusticia.

Nos autoatacamos, culpamos a las víctimas en lugar de unirnos y apoyarnos para que los criminales no salgan libres, para que las leyes que existen se cumplan. Pero mientras no exijamos que se ejerza la ley, los criminales repiten la frase “en México no pasa nada”.

Así con todo este panorama me da miedo ser mujer, ser mamá, tener un niño y vivir en este país donde sé que la justicia no existe. Yo como muchas personas quiero regresar a mi casa a abrazar a mi familia y ver crecer a mi hijo, saber que mis amigos y conocidos se encuentren seguros, incluso a la gente que no conozco.

Me duele enterarme de que Mara Castilla no regresó a casa, de que Valeria no se encontró con su padre, que los padres de los bebés de la guardería ABC no los vieron crecer, así muchos casos indignantes que hemos vivido en México, que nos hacen gritar “ya basta”.

Ya no podemos seguir así, ¡levantemos la voz ante la impunidad!

Foto: Pixabay.

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