¡Alto a la niñofobia! Mi hijo va a donde yo quiera

Qué desagradable es encontrar tanta niñofobia en esta época donde nos hemos vuelto más tolerantes para otras cosas. Así como hay personas que han decidido no tener hijos y su decisión es respetable también debería ser el que nosotros hayamos decidido tenerlos.

Y sí, esto lo escribo a raíz de la gente que se ha quejado en redes sociales porque “cómo es posible que los papás lleven a sus hijos a un lugar público.” “Dejenlos en casa, que la nana los cuide, o la vecina, o la abuela. ¡Qué oso que los lleven!” Se les olvida que los niños tienen derechos, que son personas, seres humanos y que sus comentarios son discriminatorios.

Yo llevo a mi hijo a donde yo quiera

Por supuesto hay lugares no aptos para niños como bares, antros y demás. Pero yo puedo llevar a mi hijo a un restaurante elegante, a un museo, al teatro, al cine, al súper o cualquier otro lugar.

¡Y lo hago! Quien vea mi instagram de vez en cuando se puede encontrar con fotos o las stories de lo que hacemos mi hijo y yo. No siempre lo llevo a lugares exclusivos para niños. A veces se comporta como una persona de su edad, se fastidia y comienza a “hacer berrinche” a veces ni eso, en ocasiones se ríe escandalosamente por algo que le causa gracia, y sí eso es lo que hace. Pocas veces se pone imposible, y aún así no nos salvamos de las miradas reprobatorias de algunos adultos con niñofobia.

Contra la niñofobia

Hay que ser más tolerantes. Pareciera que a la gente se le olvida que en algún momento fueron niños. Lo que quiero que entiendan es que un niño es una persona en formación, no es un adulto y a mi hijo no lo voy a reprimir esperando que sea uno. Los niños son espontáneos, son sinceros y están aprendiendo muchas cosas, entre ellas a comportarse en diferentes lugares.

A veces me limito y digo: ¿cómo lo voy a llevar? En una ocasión fui a una rueda de prensa y no tenía donde dejarlo, se llevó a su Spiderman y a Venom. Me senté cerca de la salida por si se ponía inquieto, habrá tenido unos 4 años. Estaba muy atento, yo súper nerviosa y alguien se le acercó para darle una botella con agua porque en la sala hacía calor.

Al salir había una pequeña comida pero claro todo era para adultos aún así me preguntaron si le servían lo mismo al niño porque eran chilaquiles; yo dudé pero él quiso y cuando vi ya estaba pidiendo el segundo plato.

El mismo día de la rueda de prensa las sillas eran altas y mi hijo se quiso bajar de un salto y cayó como rana, la segunda vez ya sabía lo que podía pasar y me pidió ayuda.

No todos los lugares son para niños, ciertamente una rueda de prensa no lo era pero me encontré con gente empática y eso es lo que hace falta, que la gente sea más comprensiva y que recuerde cómo fueron de niños. Además si no les enseñamos a estar en diferentes lugares cómo van a aprender. 

Foto: Pexels

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