Mi bebé no quiso hacer colecho

Antes de que naciera mi bebé, leía a muchas blogueras y páginas de maternidad, ahí fue cuando me enteré de los beneficios del colecho y pensé que cuando naciera mi bebé dormiría conmigo, tenía todo en mente, acomodé la cama puse un protector en la pared, tenía todos listo.

Al llegar del hospital la primera noche fue de esas en las que el bebé no deja de llorar y al ser una mamá primeriza no sabía cómo calmarlo, en realidad pensé que todas las noches serían así porque veía que con nada se calmaba. En fin, cuando por fin se tranquilizó se quedó perdidamente dormido conmigo hasta la siguiente toma de leche.

Pasó el tiempo, comenzó a moverse y a girar sobre la cama, así noté que le daba mucho calor al dormir y que transpiraba muchísimo, me pegaba con sus piecitos y giraba de un lado a otro abriendo los ojos, se notaba que le costaba mucho trabajo conciliar el sueño. Casualmente cuando tomaba la siesta dormía muy cómodo, así que me cuestioné si le costaba trabajo dormir conmigo.

Comencé a darle pecho y dejarlo en la cuna, y me di cuenta de que realmente él no podía dormir conmigo, se incomodaba y simplemente no podía dormir. Y así fue durante todo el tiempo que fue un bebé. Muchas veces intenté hacer colecho nuevamente pero él no podía dormir.

Fue hasta que entró a Kínder que él poco a poco pidió dormir conmigo, ambos descansábamos y la verdad despertar con unas manitas abrazándote es invaluable. Me di cuenta que cuando mi hijo era bebé, él no tenía la necesidad de dormir conmigo, fue hasta más grande cuando requería ese apego. Y aunque ahora no duerme siempre en mi cama, cuando llega a hacerlo dice que es una pijamada y disfrutamos mucho el compartir la cama cuando descansamos.

Te Invito a leer.

Estudié Letras Iberoamericanas y soy mamá de Santiago. Desde la Ciudad de México, comparto mis experiencias, consejos y preocupaciones en Anidando en Casa.

Para mí es importante tu opinión