De los métodos de crianza lo que te acomoda

Hace tiempo, leía lo que en una famosa revista de bebés  entendían por Crianza con Apego, ya tenía rato que no leía dicha revista porque su contenido me era irrelevante a las alturas en las que se encontraba mi hijo. En pocas palabras decía que si tu hijo hacía una pataleta frente a todo mundo lo dejaras desahogar, era parte de una necesidad y  que había que averiguar la razón para que esto sucedía, pero que lo dejaras.

Hasta ese punto estoy de acuerdo, sin embargo, siempre he sido de la idea de que francamente los berrinches a nadie nos gustan, sí son un grito de una necesidad más profunda que el simple berrinche pero, ¿de verdad vamos a dejar que nuestro hijos se azoten en el piso en una plaza y griten histéricos por una necesidad de no saber explicar de otra manera su frustración?

Nunca olvidaré la vez que Santiago me hizo un berrinche así, incluso él lo recuerda y me dijo: “mamá, ese día sí me puse loco”.

La historia fue así:

Santiago quería volver al baño del colegio pero nos encontrábamos en una plaza, lejos de la escuela. Era obvio que no iba a regresarlo sólo para que fuera al baño. Lo llevé al de la plaza a regañadientes, salimos y frente a todas las tiendas se tiró al piso y comenzó a llorar, azotarse y gritar, él no quería ese baño, quería el otro. Sabía que de fondo le molestaba el no haber pasado al baño en la escuela, era obvio que se sentía frustrado. Le pedía que se levantara, no me hizo caso. Intenté razonar con él sin perder la calma, tampoco paraba, seguía gritando y haciéndose daño. Todos los consejos de: “razona con él, déjalo llorar, abrázalo y contenlo”, los tiré a la basura, lo cargué me lo llevé al coche y le dije que lo que había hecho estaba mal, era desagradable y era incorrecto.

Jamás le he pegado, en ese momento sí perdí la paciencia, no le pegué ni se me pasó por la mente, simplemente intenté razonar con él y no quiso, le expliqué que lo que había hecho era inadmisible y que mejor habláramos sobre eso en lugar de que hiciera un drama, porque al final cuando se calmó en el coche y reaccionó se dio cuenta de que no había sido un momento agradable para nadie, ni para él ni para quien lo atestiguo.

Sobre los métodos de crianza

Hay miles de consejos sobre qué hacer y no con nuestros niños, existen diferentes auges dependiendo de las generaciones y libros llenos de información al respecto.

Hace poco leía a mi querida Lety de Criando Creando, encontré un texto que fue una joya para mí porque no podía estar más de acuerdo con ella. Su texto se titula: ¡Dejar de decir “muy bien“! En el que explica cómo se ha topado con varios textos que te invitan a que no le digas a tus hijos que hicieron bien algo, porque se hacen adictos al elogio. En fin, lean su texto para que sepan cómo le fue con ese consejo.

Reglas de respeto

Yo quiero invitarte a que dejes de lado tanto libro y consejos sobre cómo y qué hacer cuando tu hijo tiene berrinches. Cría de la mejor y más adecuada manera que creas. Intenta ignorar las críticas y haz que sientas que es correcto.

Lo único que te pido es que al criar, regañar o convivir; lo hagas teniendo en cuenta de que estás educando a un ser humano, que los golpes no están bien para nadie porque aprenderá a que las cosas se arreglan así, ni los chantajes.

En mi experiencia lo que ha funcionado son las consecuencias. Poco después de que se calmó, Santiago me pidió que regresáramos a la plaza pues ya se encontraba tranquilo, le expliqué que no me gustaba como se había puesto, que de algo tan sencillo como ir al baño lo había convertido en un momento muy desagradable para todos, que por el momento ya lo había hecho y que yo no pensaba volver en ese momento pero volveríamos otro día y que cuando eso sucediera esperaba que su comportamiento fuera diferente. Suspiró y se sentó en su sillita del auto para que arrancaramos, sabía que regresaríamos pero que debido a su comportamiento ya no podíamos quedarnos.

No podemos echar todo en saco roto

Los métodos de crianza son siempre sugerencias, tómalo así, para educar y manejar situaciones, pero algunas nos funcionan y otras no, usa lo que te es útil y si algo no te funciona no creas que estás haciendo algo mal, no todo se puede estandarizar. Las familia, los niños y las situaciones son diferentes, no podemos tomarlas como verdades absolutas, agarra lo que te sirva y lo que no, deséchalo.

Para mí es importante tu opinión