Sobredotación o Aptitudes Sobresalientes

La verdad es que el proceso para descubrir la sobredotación de mi niño fue difícil. Desde el principio creí que el desarrollo de él era absolutamente acorde a su edad en todo. A los 4 meses ya se sentaba, a los 7 meses decía mamá y a los 9 me decía palabra juntas: nene no, no “guta”, “quero” eso, entre otras.

Al año ya decía frases y a la par entró a la guardería. Aún le faltaba para caminar y eso lo hizo al año cuatro meses. Las maestras de la guardería no notaron algo inusual.

Cuando cumplió el año y medio comenzó a molestar a sus compañeros de salón. Las maestras lo cambiaron con los niños de 2 años pues consideraron que iba más avanzado. Él fue feliz, llegaba me entregaba sus trabajos me los explicaba, cosa que no podía hacer cuando iba con los más pequeños y todo era muy normal. Así que siguió pasando desapercibido.

Un día cuando mi hijo tenía  2 años, salí a cenar con el que en ese momento era mi pareja, cuando regresé mi mamá me dijo: estaba jugando el niño con sus bloques y lo llevé a cenar los guardé y desarmé, cuando regresó dijo: “Yaya me perjudicaste”. Nos reímos y no pasó del dato curioso, pero con el tiempo comenzó a usar más palabras inusuales para su edad.

Al entrar al kínder le hicieron una evaluación médica, la de rutina que piden para entrar a las escuelas. Entre tanto la pediatra me dijo que tenía el sistema motor grueso por debajo de su edad y el habla también.

Corrí inmediatamente con una psicóloga de lenguaje y A grandes rasgos me comentó que lo motriz se arreglaría con el tiempo que no era de importancia, con movimiento y actividad física se solucionaría. En la escuela las maestras me dijeron lo mismo pero ellas se lo adjudicaban a un posible Autismo o TDAH por características similares que tiene mi hijo.

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Peregriné con otra especialista, a petición de las maestras de aquella escuela, me enviaron con una experta en Autismo, aún me pregunto por qué lo hice pero gracias a ella encontré la respuesta a tanta incógnita que tenían en la escuela. Debo aclarar que yo siempre lo he visto como cualquier niño pero las frecuentes dudas de tantos expertos me hicieron pensar que quizá había en él algo que no veía.

Ella después de trabajar con él casi por 10 meses notó todas las inconsistencias a lo que le decían las maestras. Decían que no se sabía el abecedario y no lo repetía en inglés ni español. Que no sabía matemáticas ni entendía los números. Yo estaba segura de que ellas creían que yo le hacía la tarea, porque todas esas cosas en casa si las hacía con una rapidez que nunca batallábamos para la tarea. Y a la par un dentista ya me había dicho que el niño tenía el frenillo corto y por eso se le dificultaba hablar no porque no quisiera sino porque no podía.

La psicóloga de lenguaje le hizo una prueba y descubrió que salía un CI por encima del promedio. Así que aún con problemas del habla y motrices, mi hijo era un niño sobresaliente. Simplemente se aburría en clase, mi chiquito le comentó a la psicóloga que las maestras eran muy malas porque lo hacían repetir muchas veces el abedecedario, y hacer la letra “A” en bolitas, luego en plastilina y después escribirla, eso él ya lo sabia y no quería seguir en lo mismo. Lo ponían con los niños problema y lo hacían sentir mal porque decían que era dependiente y no trabajaba.

Mi hijo, además de analizar la situación entre él y sus maestras, ya sabía todo lo de ese curso escolar.  Yo ya había notado algunas características. Es sensible a los sonidos fuertes y a las situaciones violentas, también es sensible a la naturaleza y a muchos aspectos como el respeto a la vida de los seres indefensos, y se concentra por periodos largos de tiempo sin a tender a su nombre. Pero nunca los conjunté y relacioné. Aquí dejo unas características generales y te recuerdo que no todos los niños tienen las mismas y no es necesario tener todas.

Para confirmar un diagnóstico los expertos recomiendan una entrevista con los padres y otra con el niño, evaluar en diferentes días de acuerdo a la edad,  además de la prueba de CI, recomiendan realizar una valoración de creatividad (España), de inteligencias múltiples, aptitudes escolares, áreas fuertes y de oportunidad, autoconcepto y personalidad, motricidad, área cognitiva y emocional. Esto proporcionará las herramientas para trabajar con la persona evaluada y algunos ofrecen asistir a la escuela para entregar la evaluación y hablar con los directivos y profesores.

Sobredotación o Aptitudes Sobresalientes
Vía Pexels

¿Qué pasó después?

Me dí a la tarea de buscar un nuevo colegio, que lo atendiera integralmente, que le diera la atención el tiempo que yo no podía, sobre todo los conocimientos que demandaba y en los que yo no me sentía capacitada para brindarselos.

Lo inscribí en un Montessori donde lo hicieron sentir aceptado y valorado además de que le proporcionan la atención que necesita. Es totalmente inclusivo y atiende a niños con diferentes necesidades. A la par me encontré con tres centros de diagnóstico y atención, las escuelas avaladas por la secretaria únicamente para atender a estos niños en la ciudad son inexistentes. Ningún centro me convenció por completo, intente buscar más pero eran los únicos que me aparecían en México.

Encontré una gran cantidad de información, de centros y escuelas que se preocupaban por atender a estos niños en España, imaginé por tanto que en México el gobierno tendría ajustes curriculares, enriquecimiento fuera del aula; no fue así, lo único que hay en el área de Educación Especial en México era la aceleración o promoción anticipada, como se le conoce al trámite aquí. O al menos cuando marqué era lo único que me ofrecían porque mi hijo pertenecía a un colegio privado.

Llevé a mi niño a un centro en el que sólo le realizaron una prueba de CI y nada más. Finalmente salimos porque comenzaron a enseñarle la tabla periódica, se la explicaban y la memorizaban mediante canciones, pasaron los meses y mi hijo me manifestó que sus clases se habían convertido en repetir todo el tiempo la tabla periódica, que él ya se la había aprendido y tenía la esperanza de que algún día le hablaran de algo más que no fuera eso. Pese a mis dudas, inscribí a mi hijo ahí porque creí que daban un enriquecimiento a las necesidades e intereses de los sobresalientes, sin embargo no fue así.

Mi niño tan sólo tenía 5 años y al ser diagnosticado tenía 4 años. En México la mayoría de cursos, sobre pintura, robótica, ciencias, incluso clases de idiomas, excepto deportes, están enfocados para niños de 6 o hasta 8 años de edad en adelante.

Siguiendo el plan del enriquecimiento escolar, le planteé a mi hijo la pregunta: ¿qué te gustaría hacer? Su respuesta fue: yo no quiero aprender química, quiero robótica y arte. Ahora había que romper la brecha de la edad. Llevé a mi hijo a que tomara clases prueba, ahí vieron que muy a pesar de su edad estaba dispuesto a trabajar.

Y así vamos salteando la prueba por el momento. Más tarde con una psicóloga con Doctorado Psicología y Educación, y especializada en Aptitudes Sobresalientes, me dijo la posible razón del problema del habla además del frenillo corto, y cómo solucionarlo. Mi hijo tiene disincronías en este caso verbales y motrices, son comunes en niños con aptitudes sobresalientes existen diferentes tipos, lo que sucede es que su capacidad cognitiva no está del todo sincronizada con aquello que se les dificulta según Terrassier. (Aquí te dejo mi blog de cabecera para saber más de las discincronías.) La psicóloga con la que trabajamos ahora, detectó las áreas fuertes y de oportunidad de mi hijo. Además de realizar pruebas de CI y percentil que corroboraron el diagnóstico previo.

Para eliminar, posibles confusiones aclaro los siguientes puntos:

  • Los papás no los sobre estimulan desde pequeños, hay cosas que ellos aprenden solos y otras que preguntan para aprender.
  • No se encuentran estudiando todo el día, algunos tienen una memoria asombrosa que no requieren de estudiar mucho, otros tienen que estudiar porque se les dificulta concentrarse.
  • No hay un perfil en sí, todos son diferentes y a veces eso hace que sea complicada la detección, especialmente en niñas.

Y lo más común es que alguien que no es psicólogo nos diga que vemos a los niños como sobresalientes porque son nuestros, eso me lo dijeron en un colegio sin conocer a mi hijo y con las pruebas psicológicas en la mano.

Lo que me ha funcionado:

  1. Aprendí a no romperme la cabeza y dejar de pensar que no podría afrontarlo, es una gran responsabilidad y mucha demanda de energía y paciencia, pero sí se puede, sobre todo he aprendido que el amor, cariño y los limites siempre son esenciales para la educación de cualquier niño, incluso para los sobresalientes.
  2. Buscar comunidades para orientarme. Descubrí que varios países tienen grupos de Facebook y Whatsapp en los que al platicar tu experiencia y dudas serás bien recibido, el de México en Facebook que te sugiero se llama: Altas Capacidades Mx. Ahí he platicado de situaciones con mi niño, me han entendido y en ocasiones orientado sobre el tema con bibliografía.
  3. Buscar y asistir a congresos. Además de conocer expertos en el tema y escuchar sus ponencias, es una estupenda oportunidad para conocer a otros papás que pueden estar pasando lo mismo que yo.
  4. Un diagnóstico de CI no es lo único que se necesita para detectar y evaluar a un niño sobresaliente. Entre otras cosas para una mejor atención los especialistas tienen que determinar si tiene disincronías  o requieren de algún tipo de apoyo.
  5. Tomé el toro por los cuernos. No soy experta en todos los temas. Antes de mi hijo mi único interés era la literatura.  Y él por naturaleza hace preguntas inusuales. Ahora tengo que saber y documentarme sobre sus temas de interés para comprender muchas cosas y explicarle adecuadamente otras.
  6. Busqué expertos en temas específicos en los que sé que no poseo conocimientos ni comprendo. Por ejemplo: le gustan los dinosaurios, lo llevé a una exposición sobre el tema, había un guía (era paleontólogo) y lo abordó con preguntas y dudas.
  7. Ellos van marcando la pauta. Un año se la pueden pasar obsesionados con los coches, saber todas las marcas de autos y demás. Mañana les interesan los astros. Ellos mismos van demandando información y nuestra tarea es facilitársela.
  8. No lo sobre cargo de tareas y clases extra. Sabemos que ellos piden y demandan información y actividades que quizá otros niños no, pero tampoco los debemos saturar con actividades. Mucho menos los fines de semana por la tarde, que son para estar con la familia y amigos.
  9. Sobre todo, aunque a veces hablen y piensen como niños mayores tienen necesidades afectivas, mimarlos siempre que quieran y vigila sus relaciones en el colegio y con sus profesores. En un lugar donde no se sienten queridos y aceptados es difícil que brillen.
  10. Llevarlo a una escuela inclusiva le ha servido para ser más tolerante y sensible hacia otro tipo de niños con necesidades especiales. Le he enseñado que no es superior a nadie. Al final todos estamos hechos de los mismos materiales y vivimos en la misma sociedad, tenemos que convivir y en un futuro tendrá que trabajar con todo tipo de personas.
  11. Mucha comunicación, con mi hijo y la escuela. Tardé en encontrar una escuela que se ajustará a mi hijo y a mí. Que entendieran sus características y que a la señal de bullying me alertaran. Lo mismo le pedí a mi hijo, que si sentía nuevamente que un compañero o sus maestras lo trataban mal me lo hiciera saber de inmediato y no muchos meses después. Cuando ha pasado algo con sus compañeros las cosas se han solucionado en el momento y rara vez se repiten.

6 Replies to “Sobredotación o Aptitudes Sobresalientes”

  1. Yo tengo una niña de 13 años con altas capacidades, aquí en Sonora no hay opciones oara ella y no sé que hacer.

    1. Por desgracia eso sucede en el centro e interior de la república. En Monterrey, Colima y próximamente en Aguascalientes ya hay escuelas que son de la SEP para atender a los niños. Ojalá en un futuro no muy lejano se extiendan en todo el país.

  2. Me identifiqué con muchos de los puntos que mencionas. Vivo en México, mi niño tiene 6 y le hicieron las pruebas en el Centro donde estudian la Tabla Periódica. No pertenecemos a ninguna asociación y hay ocasiones en las que me falta orientación con mi pequeño.
    Desafortunadamente no alcancé a inscribirme en un Congreso de este sábado. Pero aprecio infinitamente lo que nos compartiste. Sobre todo las características. No entendía por qué le eran tan molestos los ruidos a mi niño. Seguiré pendiente y espero como tu, que en un corto plazo existan mayores apoyos para nuestros chicos. Gracias.

    1. Hola, Julieta. Muchas gracias por escribir, qué lástima que no te pudiste inscribir en las jornadas pero puedes encontrarlas en este blog arriba en las secciones. Y pues a seguir tocando puertas y apoyar a nuestros hijos.

  3. woaw Dany que post tan completo, creo que algo así de claro y real es lo que se necesita para poder entender mejor, hoy aprendí mucho y me interesa investigar mas del tema

    1. Es todo un mundo Rosa, muchas cosas que la gente normalmente se pasa por alto.

Para mí es importante tu opinión